1568 10 10

Andrés Masio (Cléveris) a Benito Arias Montano (Amberes)

10 de octubre de 1568

METADATOS

Identificador: 1568 10 10

Íncipit: Plantinus noster Francofortia reuertens…

Manuscritos:

    (O) KBS, Ms. A 902, ff. 12r-13v.

Impresos:

    (E1) Macías, La Biblia Políglota de Amberes, pp. 96-101; (E2) Domínguez, Correspondencia, I, 114-121.

Edición crítica, traducción y notas: Baldomero Macías Rosendo

Codificación y edición digital: Antonio Dávila Pérez

RESUMEN

Al volver de Fráncfort Plantino visitó a Masio, que en ese momento no estaba en su casa debido a una epidemia que afectaba a la región de Zevenaar. Por ese motivo Masio no pudo mostrar a Plantino todos los libros y manuscritos que le hubiese gustado. Sin embargo, envió un mensajero a Cléveris para que recogiera un valioso manuscrito caldeo utilizado en la edición de la Políglota de Alcalá. Masio entrega a Plantino ese manuscrito con la condición de que los editores de la Biblia se lo devolviesen cuando finalizase su trabajo. Masio aprueba incluir la versión siríaca del Nuevo Testamento en la Biblia con caracteres hebreos, aunque advierte a BAM de que el texto siríaco debe ser corregido, ya que ha sido corrompido a lo largo de los siglos. También comunica a BAM el peligro de imprimir la traducción latina del texto siríaco de un joven estudioso francés (Guy Lefèvre de la Boderie) sin cotejarla antes con la Septuaginta.

COMENTARIO

Esta carta de Masio fue entregada a BAM siete días después de su envío, el 17 de octubre de 1568. El folio 13r está en blanco.

El erudito orientalista Andrés Masio, quien había animado a Plantino a emprender la impresión de la Políglota antes incluso de proponer el proyecto al monarca español, será uno de los asiduos colaboradores de la empresa bíblica que dirige BAM. Masio contribuyó no solo prestando libros y ofreciendo consejo, sino que es autor del diccionario y la gramática sirios que se incluyeron en el volumen sexto de la Políglota. Respecto a ese manuscrito caldeo que Masio presta para la preparación de la Políglota Regia, y que justifica la visita de Plantino, el propio BAM, en carta dirigida a Zayas, con fecha 9 de noviembre de 1569 (1569 11 09), nos ofrece el siguiente testimonio: «[…] entre los libros caldeos que el Cardenal tenía para imprimir, faltaba un tomo que no parecía en Alcalá, que era el de los Profetas que llaman Primeros, que son Josué, Judices et libri Samuel et Regum, el cual quedó en poder de Zamora cuando el Cardenal murió. Y este libro se había desaparecido en España, y estando aquí supe que había aportado a Roma y que allí lo había comprado Andreas Masio, secretario del Duque de Baviera y su embajador ordinario, al cual, pasando este estío por aquí con embajada al Duque d’Alba, hablé y le pedí me lo prestase para juntarlo con los demás en esta Biblia; y habiéndomelo prometido, rogué a Plantino que de vuelta de Francafor viniese por allí y lo trajese, y cuando me lo trajo con su carta hallé que no estaba traducido en latín, sino solo en caldeo, escrito de mano, y solo del primer capítulo comenzados a traducir veinte versos, y ansí en caldeo acá lo teníamos en las Biblias de Roma y Venecia, de manera que me ha sido forzado traducirlo yo porque vaya todo el caldeo con sus traducciones […]».

FACSÍMILES

TEXTO Y APARATO CRÍTICO (CON VISUALIZACIÓN DEL MARCADO XML-TEI) La correspondencia de Benito Arias Montano: edición crítica digital — Andrés Masio (Cléveris) a Benito Arias Montano (Amberes) – 10 de octubre de 1568


[Sobrescrito:]
Reuerendissimo1 et doctissimo uiro domino Benedicto Arias Montano Sacrae Theologiae doctori celeberrimo domino et amico suo obseruandissimo2.
[Anotado por otra mano, en el margen, con escritura transversal:]
Andreas Masius, Cliuis X Octobris 1568. Acc. Redditae 17 Octobris. De Graecis et Syris exemplaribus Regiorum Bibliorum.
Reuerendo domino Benedicto Arias Andreas Masius salutem plurimam dicit.

[1] Plantinus noster Francofortia reuertens, cum ad meas aedes uellet diuertere, non sine itineris dispendio, forte me Cliuis repperit. Nam ante dies octo, propter pestem, qua mea uicinia laborare coeperat, illuc me contuleram. [2] Itaque factum est ut ego hominem pro meo amore, quo eius candidam probitatem amplector, domi meae excipere et chartaceam meam supellectilem ipsi ostendere non potuerim. [3] Quod profecto doleo. Plane enim cupiebam, propter Biblia quae Regiae Maiestatis iussu teque autore excudenda excudere aggressus est, ipsi clare ostendere eam tralationem Graecam, quae in Complutensibus antigraphis est,3 . nihil minus esse quam puram putam τὰ ἑβδoμήκovτα conuersionem; sed plane eam quam Origenes sub asteriscis, obeliscis, limniscis et id genus aliis notis, quoad eius fieri potuit, proxime Hebraeum exprimere conatus est. [4] Fragmenta enim illa Syrica Bibliorum quae habeo id aperte loquuntur, ut quae suis illis quaeque notis secernant; tam accurate olim ante annos plurimos . scripta ut nihil fieri possit accuratius. [5] Sed erit fortassis Plantino, cum proximas nundinas repetet, occasio commodior. Nunc, quod unum potui, misi hinc domum meam nuncium qui codicem illum meum Chaldaeum Compluti, ut uidetur, olim scriptum, cuius apud tuam dignitatem Andouerpiae mentionem faciebam, huc adferret Plantinoque, si quid pro Targum excudendo posset adiumenti adferre conferre, asportandum daret. Sed ea lege, ut absolutis Bibliis illis ad me reuertarur remittatur meus codex.

[6] Narrat Plantinus decretum tibi esse in Nouo Testamento Syricam interpretationem, supra Latinam et Graecam, sed characteribus Hebraicis, in uulgus dare. Quod ego uehementer probo. Nam sunt profecto plurima, praesertim in Euangeliis, tam apte expressa Syrice ut saepe libuerit mihi suspicari uel ab ipsis euangelistis alia ea lingua esse primum scripta uel translata saltem pristinis illis temporibus. [7] Sed etiam atque etiam, mi domine, uidendum tibi est ne quis locus ab haereticis, quibus Syra gens semper uexata est plurimum, corruptus sit in illis quibus utere antig. aduersariis. Scio enim hoc in multis euenisse. Neque ipsi Syri diffitentur. [8] Sed et suam Syro Latinam interpretationem Galli cuiusdam uiri, ut audio, docti, sed uerum etiamnum4 iuuenis admodum, adiungere te constituisse addit Plantinus. Hic uero, mi domine, etiam atque etiam monendus mihi es ne temere ei interpretationi fidas; sed accurate cum Graeco contendas prius quam probes. [9] Nosti enim quanti momenti sit uel uerbulum unum, praesertim in Paulli Epistolis, quod a recepta per orbem sententia uel minimum discrepet; et quidem hac temporum diritate, qua tot haereses tam anxie inhiant omnibus occasionibus uetustam Ecclesiae consensionem dirumpendi5. [10] Non eo haec scribo, quod interpretem illum, hominem mihi ignotum, non satis Syrice peritum putem, qui fortassis [f. 12v] est peritissimus; sed quia ut Hebraeus Chaldaeusque sermo, ita et Syricus, propter nominum uerborumque inflectiones incertiores, minus certas sententias habet quam aut Graecus aut Latinus. [11] Taceo quod dictionum uim et quae res quibusque sint subiectae, tum structuram ipsam quid proprie conficiat in Syrica lingua, nisi multa multorum autorum lectione ac sedulis etiam doctoris monitis instructus, nemo, quantumuis alioqui Hebraice doctissimus atque etiam Chaldaice, nem. satis callere posse uidetur. [12] Male mihi sit nisi prius quam praeceptorem Syrum audissem ipse putarim me Syrice peritiorem esse fuisse quam cum menses iam aliquod complures audiuissem auditor fuissem difficultatesque peregrinae linguae propius intellexissem!

[13] Cetera, mi Arias, Plantinus tibi ex me narrabit. [14] Vale et gnauiter in perficiundo pulcherrimo opere adlaborato. Raptim Cliuis, X die octobris MDLXVIII.

Reuerendissimo] O, E1; Reverendo (E2)
obseruandissimo] O, E2; obseruando (E1)
est,] O, E2; imum punctum posuit (E1)
etiamnum] O, E2; etiam nunc (E1)
dirumpendi] O, E2; dirupendi (E1)
TRADUCCIÓN AL ESPAÑOL
Y NOTAS
La correspondencia de Benito Arias Montano: edición crítica digital — Andrés Masio (Cléveris) a Benito Arias Montano (Amberes) – 10 de octubre de 1568


[Sobrescrito:]
Al reverendísimo y doctísimo señor Benito Arias Montano, doctor en Teología Sagrada, señor de gran fama y amigo suyo digno del máximo respeto.
[Anotado por otra mano, en el margen, con escritura transversal:]
Andrés Masio,1 Cléveris, 10 de octubre de 1568. Recibida el 17 de octubre. Acerca de los manuscritos griegos y sirios de la Biblia Regia.
Andrés Masio saluda al reverendo señor Benito Arias.

[1] Cuando regresaba de Fráncfort nuestro querido Plantino, como quiso desviarse hacia mi casa, no sin dar un rodeo, me encontró en Cléveris por casualidad.2 Pues hacía ocho días que me había refugiado allí a causa de una epidemia que había empezado a azotar mi comarca. [2] Y así sucedió que no pude acogerlo en mi casa ni mostrarle mis libros como corresponde a mi afecto, con el que acojo su cándida integridad. [3] Y esto, me da pena en verdad; pues estaba deseando mostrarle, con motivo de la Biblia que ha empezado a imprimir bajo la supervisión de vuestra merced por orden de Su Majestad, que la versión griega que se conserva en los antígrafos complutenses no es ni mucho menos la edición fiel de la traducción de los Setenta, sino más bien aquella de Orígenes, en la que intentó por medio de asteriscos, obeliscos, lemniscos y otros signos de este tipo,3 en la medida que fue posible, recoger el texto hebreo con la mayor fidelidad posible.4 [4] Pues aquellos fragmentos en siríaco que tengo de la Biblia reflejan esto claramente, de manera que distinguen cuáles pertenecen al texto y cuáles son añadidos; escritos hace ya muchos años con tanto cuidado que sería imposible hacerlo con más. [5] Pero tal vez Plantino encuentre una ocasión más apropiada con motivo de la próxima feria. Ahora he hecho lo único que podía, enviar un mensajero a mi casa para que me trajera aquel códice caldeo, escrito antaño en Alcalá de Henares, según parece, y al que hacía alusión en Amberes en presencia de vuestra merced; y dárselo a Plantino para que se lo lleve, si es que puede servirle de algo en la impresión del Targum. Pero ello con esta condición: que se me devuelva mi códice una vez acabada aquella Biblia.

[6] Me cuenta Plantino que vuestra merced ha decidido incluir en el Nuevo Testamento la versión siríaca,5 además de la latina y la griega, pero con tipos hebreos. Lo cual apruebo sin reservas. Pues hay en efecto muchos pasajes, sobre todo en los Evangelios, tan bien expresados en siríaco, que a menudo se me ha pasado por la cabeza sospechar que fueron redactados primero en esta lengua por los evangelistas, o, al menos, que fueron traducidos en aquellos primeros tiempos. [7] Pero continuamente, mi querido señor, debe tener cuidado de que ningún pasaje haya sido corrompido por obra de los herejes en aquellas cosas de las que se sirven nuestros enemigos, quienes siempre han hostigado en gran medida al pueblo sirio. Pues sé que esto ha ocurrido en muchos casos. Y ni siquiera los sirios lo desmienten. [8] Y también me cuenta Plantino que vuestra merced ha decidido incluir una traducción latina que él tiene del texto siríaco, obra de un francés,6 docto, según tengo noticias, pero muy joven todavía. Sobre este particular, mi querido señor, tengo la responsabilidad de advertirle una y otra vez de que no se fíe a la ligera de esa traducción, sino que la compare detenidamente con el texto griego antes de darle su aprobación. [9] Pues sabe vuestra merced muy bien la importancia que tiene, sobre todo en las Epístolas de San Pablo, una sola palabra que discrepe lo más mínimo del parecer generalmente admitido; y más aún en estos tiempos en que tantos herejes están al acecho de cualquier oportunidad para resquebrajar el antiguo consenso de la Iglesia. [10] Y no escribo esto porque piense que ese hombre, completamente desconocido para mí, no conoce en suficiente medida la lengua siríaca, pues a lo mejor [f. 12v] la conoce a la perfección, sino porque el siríaco, al igual que le sucede al hebreo y al caldeo, construye frases menos claras que el griego o el latín, debido a que la flexión de sus nombres y verbos es más ambigua. [11] Y paso por alto el hecho de que nadie, a menos que se haya preparado con abundante lectura de muchos autores y con celosos consejos de su maestro, parece ser capaz de conocer a fondo, por más que sea muy entendido en la lengua hebrea e incluso en la caldea, el sentido de las expresiones y las significaciones que están detrás de ellas, así como lo que determina propiamente la estructura en la lengua siríaca. [12] ¡Que me acaezca alguna desgracia si no pensé yo, antes de oír a mi maestro de siríaco, que era más entendido en esta lengua de lo que de hecho lo era cuando llevaba ya muchos meses como alumno y entendía mejor las dificultades de esta lengua extraña!

[13] Respecto a lo demás, mi querido Arias, Plantino le llevará mis noticias. [14] Adiós y trabaje con diligencia para concluir esta hermosísima obra. Escrita de prisa en Cléveris, a 10 de octubre de 1568.

Nota: 1 Andrés Maes, Masius (Lennick, 30 nov. 1514-17 abr. 1573) estudió en el Trilingüe y pronto dominó el latín, griego y hebreo, haciéndose famoso como poeta. Se le designó en agosto de 1538 secretario del Consejero Imperial Juan de Weze, arzobispo de Lund y obispo de Constanza. Se dedicó igualmente a la edición de textos hebreos y junto con el sobrino de su maestro, Henry Rudolph up ten Haitzhovel, obtuvo en Bolonia el grado de doctor en ambos derechos en octubre de 1546. Hacia 1548, Masio se instala en Roma como agente y secretario de varios estados germánicos: allí no perdió el contacto continuo con los amigos de Lovaina y con el ducado de Cléveris, dedicando parte de su tiempo a la recopilación y estudio de textos siríacos que llegaban a sus manos. De Roma pasa de nuevo a los Países Bajos; allí contrae matrimonio con la sobrina de su frater Henry Rudolph, Elza up ten Haitzhover, en el verano de 1558. Se fueron a vivir a su estado de Borchkens, en Zeveraar, en enero de 1561; desde allí cumplió sus obligaciones como consejero del duque de Cléveris, aunque también prosiguió sus estudios orientales: publica la traducción del siríaco De Paradiso con comentarios en casa de Plantino en 1569 y colabora con BAM en la edición de la Biblia Regia con una Grammatica linguae Syriaca y un Syrorum Peculium (1571). Mientras se imprimía su Iosuae Imperatoris historia fue honrado por Felipe II con una magnífica cadena de oro en 1571. Su muerte le impidió ver la publicación de muchos de sus trabajos listos para la imprenta. Cf. BNB, XIII (1894-1895), cols. 120-125; HTL, III, 282-290, 427-428, 494; NBW, IV (1970), cols. 545-550; BIB, III, 898.
Nota: 2 En carta fechada a 22 de octubre de 1568, Plantino le escribe al cardenal Granvela lo siguiente: «je suis, par l’ordonnance de Monsgr Arias Montanus, alé trouver Monsgr Andreas Masius, à l’intention d’impétrer de luy quelques livres en chaldéen et syriaque, pour nous en servir à l’ornement de la Bible que nous poursuivons, sous la faveur et aide de Sa Majesté». Cf. CP, II, 10.
Nota: 3 Mediante la ayuda de estos signos, tomados de los gramáticos alejandrinos, Orígenes indicó en cada columna lo que faltaba o sobraba. El asterisco se colocaba donde había una omisión, para que a su luz se viera lo que faltaba. El óbelo se adjuntaba a palabras o frases repetidas innecesariamente, o bien en aquellos lugares en que se había descubierto alguna lectura errónea. El lemnisco se empleaba en pasajes que los intérpretes de las Sagradas Escrituras habían transmitido con el mismo sentido, pero no con idénticas palabras.
Nota: 4 Acerca de este juicio que le mereció a Masio el texto complutense de la versión griega de los Setenta, véase carta 1570 04 19.
Nota: 5 BAM había recibido instrucción expresa del Rey para incluir el texto sirio del Nuevo Testamento conforme a la edición de Viena. Por su parte Plantino había recibido poco antes de la llegada de BAM una traducción latina y una transcripción en caracteres hebreos del texto sirio del Nuevo Testamento, obras ambas del joven orientalista francés Guy Le Fèvre de la Boderie (Guido Fabricio).
Nota: 6 Se refiere a Guy Le Fèvre de la Boderie. Con anterioridad a la aceptación por parte de Felipe II del proyecto de la Políglota, Plantino había solicitado por su cuenta y riesgo los servicios del joven Guy Le Fèvre. En marzo de 1568, coincidiendo con la aceptación del monarca, Plantino recibe del joven orientalista la versión siria del Nuevo Testamento transcrita en caracteres hebreos, junto a una versión literal en latín. Ambas obras serían incluidas en la Biblia Real. BAM solicitó su colaboración en nombre del Rey de España, pero el joven se resistía a abandonar París. Finalmente accedió a instancias del papa Pío IV y dedicó cerca de tres años a la revisión cuidadosa del texto sirio y a la parte sirio-aramea del diccionario inserto en el Apparatus Sacer. Para ello recibió la ayuda de su discípulo y hermano menor, Nicolás.
TEXTO (SIN VISUALIZACIÓN
DEL MARCADO XML-TEI)
La correspondencia de Benito Arias Montano: edición crítica digital — Andrés Masio (Cléveris) a Benito Arias Montano (Amberes) – 10 de octubre de 1568


[Sobrescrito:]
Reuerendissimo et doctissimo uiro domino Benedicto Arias Montano Sacrae Theologiae doctori celeberrimo domino et amico suo obseruandissimo.
[Anotado por otra mano, en el margen, con escritura transversal:]
Andreas Masius, Cliuis X Octobris 1568. Redditae 17 Octobris. De Graecis et Syris exemplaribus Regiorum Bibliorum.
Reuerendo domino Benedicto Arias Andreas Masius salutem plurimam dicit.

[1] Plantinus noster Francofortia reuertens, cum ad meas aedes uellet diuertere, non sine itineris dispendio, forte me Cliuis repperit. Nam ante dies octo, propter pestem, qua mea uicinia laborare coeperat, illuc me contuleram. [2] Itaque factum est ut ego hominem pro meo amore, quo eius candidam probitatem amplector, domi meae excipere et chartaceam meam supellectilem ipsi ostendere non potuerim. [3] Quod profecto doleo. Plane enim cupiebam, propter Biblia quae Regiae Maiestatis iussu teque autore excudere aggressus est, ipsi clare ostendere eam tralationem Graecam, quae in Complutensibus antigraphis est, nihil minus esse quam puram putam τὰ ἑβδoμήκovτα conuersionem; sed plane eam quam Origenes sub asteriscis, obeliscis, limniscis et id genus aliis notis, quoad eius fieri potuit, proxime Hebraeum exprimere conatus est. [4] Fragmenta enim illa Syrica Bibliorum quae habeo id aperte loquuntur, ut quae suis illis quaeque notis secernant; tam accurate olim ante annos plurimos scripta ut nihil fieri possit accuratius. [5] Sed erit fortassis Plantino, cum proximas nundinas repetet, occasio commodior. Nunc, quod unum potui, misi hinc domum meam nuncium qui codicem illum meum Chaldaeum Compluti, ut uidetur, olim scriptum, cuius apud tuam dignitatem Andouerpiae mentionem faciebam, huc adferret Plantinoque, si quid pro Targum excudendo posset adiumenti conferre, asportandum daret. Sed ea lege, ut absolutis Bibliis illis ad me remittatur meus codex.

[6] Narrat Plantinus decretum tibi esse in Nouo Testamento Syricam interpretationem, supra Latinam et Graecam, sed characteribus Hebraicis, in uulgus dare. Quod ego uehementer probo. Nam sunt profecto plurima, praesertim in Euangeliis, tam apte expressa Syrice ut saepe libuerit mihi suspicari uel ab ipsis euangelistis ea lingua esse primum scripta uel translata saltem pristinis illis temporibus. [7] Sed etiam atque etiam, mi domine, uidendum tibi est ne quis locus ab haereticis, quibus Syra gens semper uexata est plurimum, corruptus sit in illis quibus utere aduersariis. Scio enim hoc in multis euenisse. Neque ipsi Syri diffitentur. [8] Sed et suam Syro Latinam interpretationem Galli cuiusdam uiri, ut audio, docti, uerum etiamnum iuuenis admodum, adiungere te constituisse addit Plantinus. Hic uero, mi domine, etiam atque etiam monendus mihi es ne temere ei interpretationi fidas; sed accurate cum Graeco contendas prius quam probes. [9] Nosti enim quanti momenti sit uel uerbulum unum, praesertim in Paulli Epistolis, quod a recepta per orbem sententia uel minimum discrepet; et quidem hac temporum diritate, qua tot haereses tam anxie inhiant omnibus occasionibus uetustam Ecclesiae consensionem dirumpendi. [10] Non eo haec scribo, quod interpretem illum, hominem mihi ignotum, non satis Syrice peritum putem, qui fortassis [f. 12v] est peritissimus; sed quia ut Hebraeus Chaldaeusque sermo, ita et Syricus, propter nominum uerborumque inflectiones incertiores, minus certas sententias habet quam aut Graecus aut Latinus. [11] Taceo quod dictionum uim et quae res quibusque sint subiectae, tum structuram ipsam quid proprie conficiat in Syrica lingua, nisi multa multorum autorum lectione ac sedulis etiam doctoris monitis instructus, nemo, quantumuis alioqui Hebraice doctissimus atque etiam Chaldaice, satis callere posse uidetur. [12] Male mihi sit nisi prius quam praeceptorem Syrum audissem ipse putarim me Syrice peritiorem fuisse quam cum menses iam complures auditor fuissem difficultatesque peregrinae linguae propius intellexissem!

[13] Cetera, mi Arias, Plantinus tibi ex me narrabit. [14] Vale et gnauiter in perficiundo pulcherrimo opere adlaborato. Raptim Cliuis, X die octobris MDLXVIII.

es_ESEspañol