Martín Pérez de Ayala (1503-1566), también de la Orden de Santiago, obtuvo el grado de bachiller en Alcalá de Henares en 1525, los de licenciado y maestro en Artes en 1532 y de Teología en 1538. A petición de Carlos V participa en el Concilio de Trento, durante el cual fue nombrado obispo de Guadix, sede que ocuparía entre 1549 y 1560. Posteriormente se encargó de la sede episcopal de Segovia entre 1560 y 1564, para pasar al arzobispado de Valencia entre 1564 y 1566. Cf. ABEPI I, 729, 82-84; II, 705, 98-125; se conserva un manuscrito titulado «Vida de D. Martín Pérez de Ayala, del Orden de Santiago, Arzobispo de Valencia […] / escrivió este discurso de su vida poco más de un mes antes de su muerte caminando de Yeste y Segura días 20 y 28 de junio año de 1566» (Biblioteca de Castilla-La Mancha / BPE en Toledo, Ms. 41). BAM, como heredero espiritual de Ayala, lo llama «mi buen padre»; en carta de Zayas dirigida al conde de Chinchón, con fecha del 27 de marzo de 1586, también leemos que Ayala «tenía por hijo» a BAM, en cuyo poder quedaron los papeles del obispo; cf. G. Morocho, «Trayectoria humanística de Benito Arias Montano I. Sus cuarenta primeros años (ca. 1525-27/1567)», en El Humanismo Extremeño (Trujillo, 1998), p. 182. En la devoción que BAM siente por el obispo hay también una desmedida gratitud por la importancia del obispo de Segovia para la promoción de BAM a las élites política, religiosa e intelectual españolas. En 1562 BAM fue seleccionado por Ayala para asociarse a la delegación española en la tercera edición del Concilio de Trento, para lo que se le expidió licencia firmada por el rey en el Monasterio de Guisando con fecha del 30 de marzo de ese mismo año (cf. Carvajal, «Elogio histórico», p. 134, doc. nº 4). Los ecos de su brillante participación reportaron a BAM el título de capellán de Felipe II y la propuesta de una pensión anual de doscientos ducados de renta sobre el obispado de Cartagena, que el propio Ayala solicitó para Montano como «hombre docto y muy virtuoso y muy pobre» (Martín Pérez de Ayala a Francisco de Eraso, 3 de junio de 1563, en Carvajal, «Elogio histórico», p. 135, doc. nº 6); en carta a Felipe II escrita un día antes, Ayala también propone a BAM como beneficiario de dicha renta porque «es docto y muy religioso y provechoso a la Iglesia» (Carvajal, «Elogio histórico», pp. 134-135, doc. nº 5).
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