[1] Con esta va el quaderno de las questiones movidas acerca del catalogo, a las quales respondí en el margen, porque no tuve espacio para hazer escritto por sí apartado que correspondiera parte por parte, ni tanto otio como el que escrivió las questiones, que se para muy de propósito a responder y disputar en pro y contra y glosar y paraphrasear las palabras del catálogo del Concilio, y escrive en diez y ocho partidas lo que en una estava ya dicho. [2] Yo respondo brevemente, empero lo más claro y cierto que yo sé. Mi respuesta consiste en tres cosas: la una que en el catálogo del Concilio no hay que mudar ni alterar, sino obedecer como él reza; la otra, que los libros del todo prohibidos en el catálogo y en la appéndice se han de quemar o, a lo menos, depositar; y la tercera que los que según las reglas y lo notado en los catálogos se pueden expurgar, no se use dellos, sino se depositen hasta que sean vistos y expurgados por la auctoridad de Su Magestad. Y que a estas tres partes deven todos obedecer, y hazer al es mucha curiosidad o licencia. Declaro la differencia que hay en los nombres de la primera classe y los libros de la segunda, y cómo los libros de las lenguas vulgares se han de entender ser vedados.
[3] Si vuestra merced fuere servido de mandar trasladar las questiones y las respuestas dellas para embiarlas a quien las propuso y que el original quede en esse Consejo, para responder, si otros preguntaren lo mismo, será huir o evitar molestias, porque en esta tierra no dexarán de darlas, que ninguno se abstiene de hablar y escrivir lo que se le antoja, que no es como en España: obedecer y callar. [4] Haziéndose la expurgación de los libros no hay debate ninguno, porque los que no fueren expurgados no se podrán tener.
[5] A vuestra merced supplico mande embiar los pliegos que con esta van a Viglio y a Morellon, que son acerca de cosas tocantes a la impressión de la Biblia de Su Magestad. [6] Al señor don Luis beso las manos.


